martes, 7 de marzo de 2017

Con Dios todo es posible...


Con Dios podemos derribar gigantes, escalar la montaña más alta del mundo y llegar a lugares donde nunca hemos llegado. Cuando andamos con Él Señor, no hace falta mas nada. Cuando le entregas tu vida, todo es posible, si confias y creés en Él. Para Dios no hay nada IMPOSIBLE, para el que creé todo es POSIBLE... tenemos que estar contentos, agradecidos y orgullos del amor y la fidelidad que el Señor nos ofrece cada día. Porque a un en medio de nuestras devilidades, problemas y tristeza, El Señor no nos abandona. No hay NADA que Él no pueda hacer... ¡¡¡Porque NADA es IMPOSIBLE para DIOS!!! Aunque un gigante se paré defrente a ti, NO temas porque nada es IMPOSIBLE para DIOS


Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 
Marcos 9:23 





lunes, 6 de marzo de 2017

No dejes que te susurre al oído Satanás.


Salmo 42


Salmos 42

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

    Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;

¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,

Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;

De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,
Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.
Dios mío, mi alma está abatida en mí;

Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán,
Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;

Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
Pero de día mandará Jehová su misericordia,

Y de noche su cántico estará conmigo,
Y mi oración al Dios de mi vida.
Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?

¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,

Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.