martes, 31 de enero de 2017

YO!!! Peleare por ti...


En los momentos mas fuerte, mas dificiles que pasamos cada uno de nosotros hay es cuando escuchamos esa hermosa voz que nos hace sacarnos esas lágrimas. Esa voz del Señor que nos dice no llores mas aqui estoy yo para pelear por ti y luchar por ti... No temas por ti peleo, YO!!! Nadie te hara daño porque no permitiré que nadie te lo haga. Porque tu eres mi hija, mi hijo y los amo... Estare con ustedes hasta el final. Recuerden que los Amo 

El Señor, siempre esta con nosotros en los momentos difíciles, en los momentos de alegría, y en todos él nunca está fuera de ninguno de ellos. Al contrario somos nosotros los que lo echamos hacia a un lado a el en algún momento de nuestra vida y luego estamos gritando por que él nos rescate. Busquemos de Cristo ahora y de corazón no de momentos y de ratos si no de corazón...




Salmo 36


Salmos 36


La maldad habla al corazón del impío;

en su opinión, no hay por qué temer a Dios.


Vive halagándose a sí mismo,
seguro de que su maldad no es condenable.

Sus palabras son malvadas y fraudulentas;
dejó de ser sabio y de practicar el bien.

Aun acostado hace planes malvados;
va por el mal camino, y disfruta de su maldad.

Pero tu misericordia, Señor, llega a los cielos;

¡tu fidelidad se extiende hasta las nubes!


Tu justicia es como las grandes montañas;
tus sentencias son como el mar profundo;
¡tú, Señor, cuidas de hombres y animales!

Dios mío, ¡cuán preciosa es tu misericordia!

¡La humanidad se acoge a la sombra de tus alas!


En tu templo se sacian de ricos alimentos;
tú apagas su sed en un río de aguas deliciosas.

En ti se halla el manantial de la vida,
y por tu luz podemos ver la luz.

Muestra tu misericordia a los que te conocen;
muestra tu justicia a los de recto corazón.

No dejes que los soberbios me aplasten,
ni que el poder de los impíos me sacuda.

Vean allí, caídos, a los que practican el mal;

¡rodaron por el suelo, y no volvieron a levantarse!


miércoles, 25 de enero de 2017

Salmo 35


Salmos 35


Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden;
    Pelea contra los que me combaten.

Echa mano al escudo y al pavés,
Y levántate en mi ayuda.

Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores;
Di a mi alma: Yo soy tu salvación.

Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida;
Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.

Sean como el tamo delante del viento,
Y el ángel de Jehová los acose.

Sea su camino tenebroso y resbaladizo,
Y el ángel de Jehová los persiga.

Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo;
Sin causa cavaron hoyo para mi alma.

Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa,
Y la red que él escondió lo prenda;
Con quebrantamiento caiga en ella.

Entonces mi alma se alegrará en Jehová;
Se regocijará en su salvación.

Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú,
Que libras al afligido del más fuerte que él,
Y al pobre y menesteroso del que le despoja?

Se levantan testigos malvados;
De lo que no sé me preguntan;

Me devuelven mal por bien,
Para afligir a mi alma.

Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;
Afligí con ayuno mi alma,
Y mi oración se volvía a mi seno.

Como por mi compañero, como por mi hermano andaba;
Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;
Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía;
Me despedazaban sin descanso;

Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes,
Crujieron contra mí sus dientes.

Señor, ¿hasta cuándo verás esto?
Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.

Te confesaré en grande congregación;
Te alabaré entre numeroso pueblo.

No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos,
Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.

Porque no hablan paz;
Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

Ensancharon contra mí su boca;
Dijeron: !!Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!

Tú lo has visto, oh Jehová; no calles;
Señor, no te alejes de mí.

Muévete y despierta para hacerme justicia,
Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.

Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío,
Y no se alegren de mí.

No digan en su corazón: !!Ea, alma nuestra!
No digan: !!Le hemos devorado!

Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran;
Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,
Y digan siempre: Sea exaltado Jehová,
Que ama la paz de su siervo.

Y mi lengua hablará de tu justicia
Y de tu alabanza todo el día.


Salmo 34


Salmos 34


Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca.

En Jehova se gloriara mi alma;
Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

Engrandeced a Jehová conmigo,
Y exaltemos a una su nombre.

Busqué a Jehová, y él me oyó,
Y me libró de todos mis temores.

Los que miraron a él fueron alumbrados,
Y sus rostros no fueron avergonzados.

Este pobre clamó, y le oyó Jehová,
Y lo libró de todas sus angustias.

El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,
Y los defiende.

Gustad, y ved que es bueno Jehová;
Dichoso el hombre que confía en él.

Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.

Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;
Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

Venid, hijos, oídme;
El temor de Jehová os enseñaré.

¿Quién es el hombre que desea vida,
Que desea muchos días para ver el bien?

Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.

Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela.

Los ojos de Jehová están sobre los justos,
Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

La ira de Jehová contra los que hacen mal,
Para cortar de la tierra la memoria de ellos.

Claman los justos, y Jehová oye,
Y los libra de todas sus angustias.

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;
Y salva a los contritos de espíritu.

Muchas son las aflicciones del justo,
Pero de todas ellas le librará Jehová.

El guarda todos sus huesos;
Ni uno de ellos será quebrantado.

Matará al malo la maldad,
Y los que aborrecen al justo serán condenados.

Jehová redime el alma de sus siervos,
Y no serán condenados cuantos en él confían.


Salmo 33


Salmos 33


Alegraos, oh justos, en Jehová;
    En los íntegros es hermosa la alabanza.

Aclamad a Jehová con arpa;
Cantadle con salterio y decacordio.
Cantadle cántico nuevo;
Hacedlo bien, tañendo con júbilo.

Porque recta es la palabra de Jehová,
Y toda su obra es hecha con fidelidad.

El ama justicia y juicio;
De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,
Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

El junta como montón las aguas del mar;
El pone en depósitos los abismos.

Tema a Jehová toda la tierra;
Teman delante de él todos los habitantes del mundo.

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

Jehová hace nulo el consejo de las naciones,
Y frustra las maquinaciones de los pueblos.

El consejo de Jehová permanecerá para siempre;
Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,
El pueblo que él escogió como heredad para sí.

Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres;

Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.

El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.

El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.

He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,

Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.

Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.

Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.