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Agradar a Dios...


El primer propósito en la vida debería ser agradar a Dios con tu vida, vivir para complacerlo. La biblia dice: que por su amor Dios ha dispuesto que mediante Jesucristo seamos sus hijos, ese fue su propósito y voluntad. Dios también se aflige, se enoja y se pone celoso; se conmueve y siente compasión, lástima y tristeza, así como también alegría, júbilo y satisfacción. Dios ama, se deleita... La biblia dice: que él se complace en los que lo adoran y en los que confían en su amor. Jesús dijo que su padre busca que lo adoren. Y para muchos de las personas la adoración es sinónimo de música. La adoración no tiene que ver con el estilo, volumen, o ritmo de una canción. La adoración no es para ti... ¡Es para Dios! Se nos dice que debemos adorarlo continuamente y alabarlo, ¡desde el amanecer hasta que el sol se ponga! David dijo: bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán. Recuerda siempre adorar a Dios con todo tu corazón. 
Dios te bendiga
Cristo te ama 


Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad.
Éxodo 23:25

Señor, tú eres mi Dios;

te exaltaré y alabaré tu nombre
porque has hecho maravillas.
Desde tiempos antiguos
tus planes son fieles y seguros.
Isaías 25:1

Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.
Juan 4:24

Alaba, alma mía, al Señor;
alabe todo mi ser su santo nombre.
Salmos 103:1

¡Alaben al Señor porque él es bueno,
y su gran amor perdura para siempre!
1 Crónicas 16:34

Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre,
y todo el día proclama tu grandeza.
Salmos 71:8









Inspirado en el libro una vida con proposito 

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Salmo 23

Salmos 23
El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte,no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmo 35

Salmos 35
Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.
Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
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Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose.
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Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
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