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Salmo 28



 

Salmo 28

A ti clamaré, oh Jehová.
    Roca mía, no te desentiendas de mí,
    Para que no sea yo, dejándome tú,
    Semejante a los que descienden al sepulcro. 
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti,
Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. 

No me arrebates juntamente con los malos,
Y con los que hacen iniquidad,
Los cuales hablan paz con sus prójimos,
Pero la maldad está en su corazón. 
Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos;
Dales su merecido conforme a la obra de sus manos. 

Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová,
Ni a la obra de sus manos,
El los derribará, y no los edificará. 

Bendito sea Jehová,
Que oyó la voz de mis ruegos. 
Jehová es mi fortaleza y mi escudo;
En él confió mi corazón, y fui ayudado,
Por lo que se gozó mi corazón,
Y con mi cántico le alabaré. 

Jehová es la fortaleza de su pueblo,
Y el refugio salvador de su ungido. 

Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad;
Y pastoréales y susténtales para siempre.


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