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Tu eres digno...


Gracias Padre, porque nos amastés tanto que nos diste a tu hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo. Gracias porque el camino aquí en la tierra irradiando el resplandor de tu gloria y expresando tu naturaleza impecablemente. Gracias por el enfocar tu poder omnipotente en la vida de gente común con profundas necesidades, como  nosotros. Gracias por la manera en que Él reprendió al arrogante y favoreció al humilde, abriendo ampliamente las puertas de su reino a aquellos que estaban necesitados e indefensos en espíritus. Nos deleitamos en tus tiernas misericordias, oh mi Dios, de quien ha venido a nosotros el amanecer de lo alto! Gracias porque por medio de los evangelios podemos ver a tu amado caminando entre gente comun. Podemos escuchar las palabra de misericordia que salen de sus labios. Podemos ver compasión y ternura hacia cada uno de nosotros que tanto lo necesita en ese momento, su enojo contra la hipocresía, su fidelidad, su amor intenso por cada uno de nosotros que lo seguimos. Hermoso Señor, solo tu eres el deseo de cada uno de nuestros corazones, el deleite supremo, gloria, gozo y corona de cada una de nuestras alma. Todo beneficio que la vida ofrece no es nada, no es nada, comparado con la abrumadora ganancia de conocerte. Tu eres digno, Señor, digno de que te demos gracias, te alabemos y te adoramos... Amen!!!







Inspirado por 31 dias de alabanza

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Salmo 23

Salmos 23
El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte,no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmo 35

Salmos 35
Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.
Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose.
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el ángel de Jehová los persiga.
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
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