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Ten confianza y suéltate al hablarle a Dios...


Cuando oramos a Dios, muchas veces nos sentimos que las palabras se nos aguantan al decirlas o no sabemos cómo decirlas. Pero Dios conoce nuestro corazón y sabe lo que quieres decirle en ese momento. Nosotros como humanos no se nos hace fácil orar y ayunar para hablarle a Dios. Pero tenemos que aprender a humillarnos y a dominar nuestra carne... A Dios le puede hablar en confianza, y para mi con Dios es donde nosotros como humanos le confesamos nuestros más íntimos secretos y lo que sentimos. Lo que nadie sabe... ¡Aunque ya Dios sabe todo de ti! Pero le gusta que le hablemos, lo podemos hasta tutear en ese momento, con cariño y respeto. Pero siempre recordando que el es Dios y tu eres su mas grande creacion. Y que él te ama con todo su corazón. Y que no hay nada que sea Imposible para el... Tutear a Dios!!!, hablarle en confianza de tu a tú , el es tu padre, pero recuerda con respeto. Abrele tu corazón, tu alma, dile todo. Llamalo con amor y muéstrale cuanto tu lo amas a el. ¡Porque el si te ama mucho a ti! Y que nunca se te olvide quien es tu creador.

Hebreos 5:7

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

Romanos 8:15

Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!



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Salmo 23

Salmos 23
El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte,no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

Salmo 35

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Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.
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Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
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Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose.
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el ángel de Jehová los persiga.
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
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