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Tu desierto no te va a matar...



Muchos de nosotros cuando pasamos por problemas y situaciones. Creemos que a llegado el fin. Que no vamos a poder solucionar nuestros problemas y situaciones. Que en medio de esa situación ya no hay salida. Pero NO es cierto, estamos absolutamente eguivocados. Porque en medio de cada situación, problema y tu desierto, hay una salida. Puedes pararte y levantarte, seguir caminando porque todo tiene solución. Usa cada caída , cada situación, cada desierto para subir de nivel... Dios muchas veces te lleva al desierto para que sepas que solo él tiene el control, que solo él puede darte lo que tu tanto necesitas. Pero muchas veces te lleva al desierto para que te acuerdes de donde él te sacó. Y para que nunca te olvides que el es Dios, porque lo cuestionas, porque nos atemorizamos ante los problemas, aunque tu no entiendas, Dios tiene todo el control. ¡Confia y veras! Solo para el que cree todo es posible. Aunque estés pasando por ese desierto ahora mismo, recuerda no te va a matar. Levantate con mas fuerza, confianza y esperanza. Porque Dios siempre esta a tu lado, aunque no lo veas y no entiendas el propósito que él tiene contigo. El desierto te desespera, atemoriza, te entristece, pero usa ese desierto para levantarte con más fuerza y fe... No dejes que el enemigo te vea derrotado, por una situación aún aunque sea difícil. ¡Confia en Dios! El tiene todo el control... Porque el desierto no te a matar, te va a cambiar y enseñar. Pero aprovecha el tiempo que tienes a solas con Dios en medio de tu desierto, veras como el te mostrará su gran amor.



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El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombra de muerte,no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días.

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